martes, 11 de diciembre de 2012

Érase una vez VIII

Saludos Lechones!

Dedico este cuento a Xoi que escribió comentando que le gustaría que no paráse la cosa con esta afición mía de ... "desencantar los cuentos clásicos" XD.

Hoy os traigo una nueva obra muy conocida por todos. Se trata de una obra muy popular entre el pueblo alemán que fue por primera vez recogida en libro por los hermanos Grimm, en su origen conocido como Rumpelstilzchen, os dejo con el clásico cuento original de...

Rumpelstiltskin

Había una vez un molinero pobre que tenía una hija muy hermosa. Un día el Rey paseó por la aldéa del molinero y quedo encantado con la belleza de la joven. El molinero, para parecer más importante, le dijo:

- Tengo una hija que además de hermosa puede hilar la paja y convertirla en oro.
- Esa es una habilidad que me complace, - le dijo el Rey al molinero- si tu hija es tan lista como dices vendrá conmigo a mi palacio y lo comprobaremos. 

Cuando trajeron a la muchacha, el Rey la llevó a una habitación llena de paja, le dio una rueca y una bobina y dijo: 

- Ponte a trabajar, y si mañana por la mañana no has convertido toda esta paja en oro durante la noche, morirás empalada y cocinada como un cerdo.

Entonces él mismo cerró la puerta con llave, y la dejó sola. La hija del molinero se sentó sin poder hacer nada por salvar su vida. No tenía ni idea de cómo hilar la paja y convertirla en oro, y se asustaba cada vez más, hasta que por fin comenzó a llorar. Pero de repente la puerta se abrió y entró un hombrecillo: 

- Buenas tardes señorita molinera, ¿por qué estás llorando tanto?
- ¡Ay de mí!, - contestó la chica- tengo que hilar esta paja y convertirla en oro pero no sé como hacerlo.
- ¿Qué me darás - dijo el hombrecillo- si lo hago por ti? 
- Mi collar.- dijo ella tras pensarlo

El hombrecillo cogió el collar, se sentó en la rueca y whirr, whirr, whirr tres vueltas y la bobina estaba llena.
Puso otra y whirr, whirr, whirr tres vueltas y la segunda estaba llena también. Y siguió así hasta el amanecer, cuando toda la paja estaba hilada, y todas las bobinas llenas de oro.

Al despertar el día el Rey ya estaba allí, y cuando vio el oro quedó atónito y encantado, pero su corazón se volvió más avaricioso. Llevó a la hija del molinero a otra habitación mucho más grande y llena de paja, y le ordenó y le ordenó que la hilara en una noche si apreciaba su vida.
La chica no sabía que hacer, y estaba llorando cuando la puerta se abrió de nuevo. El hombrecillo apareció y dijo: 

- ¿Qué me darás si hilo esta paja y la convierto en oro?- preguntó él.
- El anillo que llevo en mi dedo.- contestó ella. 

El hombrecillo cogió el anillo, y empezó otra vez a hacer girar la rueca, y por la mañana había hilado toda la paja y la había convertido en brillante oro. El rey se regocijó más allá de toda medidas cuando lo vio. Pero como no tenía suficiente oro, llevó a la hija del molinero a otra sala llena de paja aun más grande que la anterior, y dijo: 

- Tienes que hilar esto en el transcurso de esta noche, si lo consigues serás mi esposa. (Quién coño querría)
"A pesar de ser la hija de un molinero, " pensó, " no podré encontrar una esposa más rica en el mundo." 

Cuando la chica se quedó sola el hombrecillo apareció por tercera vez, y dijo: 

- ¿Qué me darás si hilo la paja esta vez?.
- No me queda nada que darte.- respondió la muchacha.
- Entonces prométeme, que si te conviertes en reina, me darás tu primer hijo.
" Quién sabe si eso ocurrirá alguna vez" pensó la hija del molinero. Y no sabiendo como salir de aquella situación le prometió al hombrecillo lo que quería. Y una vez más hiló la paja y la convirtió en oro. 

Cuando el Rey llegó por la mañana, y se encontró con todo el oro que habría deseado, se casó con ella y la preciosa hija del molinero se convirtió en reina. 

Un año después, trajo un precioso niño al mundo y en ningún momento se acordó del hombrecillo. Pero de repente vino a su cuarto y le dijo: 

- Dame lo que me prometiste.

La reina estaba horrorizada y le ofreció todas las riquezas del reino si le dejaba a su hijo. Pero el hombrecillo dijo: 

- No, algo vivo vale para mí más que todos los tesoros del mundo.

La reina empezó a lamentarse y a llorar, tanto que el hombrecillo se compadeció de ella: 

- Te daré tres días, - dijo- si para entonces has descubierto mi nombre, entonces conservarás a tu hijo.

Entonces la reina pasó toda la noche pensando en todos los nombres que había oído, y mandó un mensajero a lo ancho y largo del país para preguntar por todos los nombres que hubiera. Cuando el hombrecillo llegó al día siguiente, empezó con Gaspar, Melchor, Baltazar... Dijo, uno tras otro, todos los nombres que sabía, pero en cada uno decía el hombrecillo: 

- Ese no es mi nombre.

En el segundo día había preguntado a los vecinos sus nombres, y ella repitió los más curiosos y poco comunes: 

- Quizá tu nombre sea Pata de Cordero o Lazo Largo.

Pero siempre contestó: 

- No, ese no es mi nombre.

Al tercer día el mensajero volvió y dijo: 

-No he podido encontrar ningún nombre nuevo. Pero según subía una gran montaña al final de un bosque, donde el zorro y la liebre se desean las buenas noches. Allí vi aun hombrecillo bastante ridículo que estaba saltando. Dio un brinco sobre una pierna y gritó: 

"Hoy hago el pan, mañana haré cerveza,
al otro tendré al hijo de la joven reina.
Ja, estoy contento de que nadie sepa
que Rumpelstiltskin me llamo." 

Podéis imaginar lo contenta que se puso la reina cuando escuchó el nombre. Y cuando al poco rato llegó el hombrecillo y preguntó: 

- Bien, joven reina ¿Cuál es mi nombre?.

La reina primero dijo: 

- ¿Te llamas Conrad?
- No.
- ¿Te llamas Harry?
- No.
- ¿Quizá tu nombre es Rumpelstiltskin?
- ¡Te lo ha dicho el demonio! ¡Te lo ha dicho el demonio!, gritó el hombrecillo. 

En medio de su enfado el hombrecillo mató al niño y continuó madeciendo y saltando hasta que de un fuerte brinco hundió el pie derecho en la tierra tan fuerte que entró toda la pierna y cuando tiró con rabia de la pierna con las dos manos se partió en dos y murió.

Cuando el Rey supo todo lo ocurrido y contempló los cadáveres de su primogénito y del hombrecillo cumplió su promesa y mato a la joven molinera tal y como había prometido, empalada y cocinada.
  
Fin 
Sin duda una historia preciosa de egoismo y machismo, no estoy criticando en sí la obra, sé que pertenece a otra época, pero no está demás destacarlo porque es increíblemente irritante el puñetero Rey. 
La semana que viene os dejaré una historia que ya de por sí es tétrica con eso de un lobo que es abierto en canal y rellenado de piedras (jus jus) Caperucita Roja.

Sayuri

3 gruñidos:

xoi dijo...

Hola!!
Estoy muy alagada por la dedicatoria :D y disculpa que no haya revisado antes tu blog las vacaciones me distrajeron mucho xD hahaha me causo mucha gracia tu comentario -el puñetero rey- hahaha.
Me encantaría seguirte en twitter :) ya que no poseo cuenta de facebook. Y te aviso de un gran logro: La Real Academia Española ha incorporado al diccionario la palabra ''friki'' ARRIBA EL FRIKISMO!!

Miguel dijo...

Habéis abandonado el blog, es una pena. Por fin estaba orgulloso de que me llamaran cochino :'(

Sayuri dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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