sábado, 25 de septiembre de 2010

Historias de La Villa. Capítulo IV

CAPÍTULO IV
La reina de los gatos con ojos

Ciertamente Königin era una de las personas con infancia más prometedora de las que posteriormente ingresaron en La Villa. A los 3 años sus padres le regalaron un “Magia Borrás” y para sorpresa de todos, en vez de hacer desaparecer una moneda hizo desaparecer a sus dos padres, a sus siete hermanos, a sus mascotas (un perro llamado Scuter, dos cotorras, una boa constrictor de 14 metros y una vaca que era capaz de hacer llamadas a cobro revertido), al vecino curioso del 5º que “pasaba por ahí” y al butanero que estaba debajo de la cama.
Fue entonces cuando la adoptó una empresa privada llamada “Jardín de infancia La Villa del Cochinillo” que la trasladó muy, muy lejos hasta un lugar al que solo una gente que se viste de negro sabe llegar.
En el jardín de infancia llevó la vida que un párvulo medio puede llevar en aquellos lares: aprender a colorear sin salirse de la línea, esconderse detrás del tronco de un árbol y camuflarse en una charca de barro, hacer shurikens de plastilina, puntos vitales donde golpear mortalmente con el osito de peluche y marchas hasta el anochecer por los senderos de Mordor con el profesor del educación física Bear Glyde.
Solo una cosa ensombrecía la feliz infancia de esta niña, y es que le gustaba criar peces de colores, uno tras otro y tras otro y tras otro, pero no porque tuviera muchos, sino porque ninguno duraba más de una semana con vida, lo cual también le ocurría con cualquier cosa que plantase en un vasito de yogurt. Desde entonces se obsesionó con el tema de la vida y la muerte con lo que desde muy pequeña decidió encaminar su vida en este aspecto.

Pero un día, en una de las excursiones y mientras el profesor Glyde hacía una demostración sobre cómo escapar de una oso Grizzly imaginario nuestra protagonista fue secuestrada y extirpada de la vida de La Villa.
No pocos conocían la existencia de esta prodigiosa mente pues la historia del “Incidente Borrás” fue ampliamente difundida por todos los medios de comunicación (incluidos los prospectos de los champús y las instrucciones de la secadora). Una de estas personas era alguien totalmente enajenado y resentido con la sociedad a raíz de que clausuraran su programa de televisión, su “amiguita imaginaria” le dejara y su médico le advirtiera que tenía que dejar su adicción al jarabe infantil para la tos. Este individuo no era ni más ni menos que…

Que junto con un hombre rata gigante mutante (Jester para los amigos) y una secundaria de la cual nadie recuerda el nombre, secuestraron y enclaustraron a Königin en un laboratorio, haciéndola trabajar durante siete largos años en los experimentos mas grotescos y bizarros que se os puedan ocurrir (amén de hacer sándwiches de jamón york y queso).

Y os preguntareis, queridos Lechon@s: ¿Acaso La Villa no hizo nada para rescatar a Königin? Pues si, a los tres días de su desaparición (la secuestraron un viernes por la tarde y no era plan de currar en fin de semana, somos cerdos pero no tontos) comenzaron las labores de rastreo. Tras descubrirse un rastro de trozos de queso a medio mordisquear, iniciaron inmediatamente acciones de rescate y tras haberle pegado a Mickey Mousse una paliza de muerte y descubrir más tarde que él no tenía nada que ver porque se encontraba haciendo copias ilegales de una llave gigante o yo qué sé, recibieron el chivatazo de que el secuestrador no era otro que…


Desgraciadamente esos días se celebraba el “VIII Salón Ninja de La Villa del Armadillo” y todos los equipos ninjas que merecían medianamente la pena habían acudido al evento, por lo que el vice-buta-kage (que no era muy avispao el pobre) decidió enviar un grupo de novatos a la misión de rescate entre los cuales estaban Pumukiu y el Dr. Jira (por culpa de los cuales y sus “paraditas para descansar, jugar a la play-stallion, sus largas noches de botellona y sus 18 horitas de sueño” alargaron la misión unos seis años y medio más de lo normal.

Cuando al fin llegaron al plató derruido donde se grababa el programa del científico loco, fueron atacados por hordas y hordas de clones en miniatura de Flipy que entonaban hipnóticamente “Hompa-lompa, vete a dormir, que ya no pintas nada aquí…”.
La lucha fue encarnizada, pero debido a la escasa constitución de los Flipy-clones, cayeron a manos del grupo de rescate. Viendo que los atacantes los superaban en capacidades de combate, el trío formado por ¡¡¡¡¡EL!!!!!, el hombre ratón gigante y la secundaria de la cual nadie recuerda su nombre, huyeron en una capsula que salió propulsada con gran estruendo hacia el cielo azul y fue a estrellarse con una encina 20 metros mas allá. Dando los ninjas por perdidos a los secuestradores, procedieron a rescatar al objetivo. Cuál sería su sorpresa al descubrir que la secuestrada no pondría fácil su liberación, pues para Königin ellos eran los intrusos. Al encontrarse con ella se quedaron atónitos al ver que de su hombro de repente surgía una masa negruzca de pelo de la cual a su vez surgieron dos orejas… y colmillos… ¡¡¡Y UÑAS!!!

Antes de que se dieran cuenta dos de sus compañeros habían caído hechos rodajas y el Dr. Jira yacía inconsciente en el suelo (era alérgico). Pumukiu, después de buscar en su Pokédex y no encontrar datos sobre esa criatura decidió que lo más inteligente era saltar a un tanque lleno de agua donde los zarpazos de la criatura no podían alcanzarle. Fue entonces cuando Königin reconoció la vestimenta de los extraños y recordó toda su infancia en La Villa (incluyendo los shurikens de plastilina, las largas caminatas y los peces flotando panza arriba en su pecera… dios, cómo odiaba esos peces). Con un rápido movimiento de muñeca, Königin sacó de su bata un emisor monodireccional amplificador de luz por emisión estimulada de radiación (un puntero láser) y lo dirigió a la pared más cercana, haciendo que la criatura centrara su atención en el punto rojo y comenzara a golpear la pared inocentemente con sus adorables patitas.

Cuando todo se hubo tranquilizado y el Dr. Jira pudo respirar de nuevo, Königin les presentó a su mayor creación y adorable mascota, el “experimento 732317”, también llamada “Liesel”. Pudiendo volver a La Villa de una vez por todas (esta vez tardaron muchísimo menos porque Königin no los dejó descansar y ellos le tenían miedo al experimento 732317).
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Desgraciadamente, los 7 años que Königin estuvo recluida en el laboratorio mermaron sus capacidades de combate hasta tal punto de hacerla no apta para las misiones ninja. Sin embargo, el Butakage (descanse en paz) vio una gran oportunidad de innovación para La Villa y la puso al frente del equipo médico. Actualmente se encuentra trabajando en el “Rezo de niña”, una sustancia que al aplicarse como colonia acelera el metabolismo consiguiendo una mayor capacidad de regeneración de los tejidos.

Nada la distraía de su rutina hasta que un día en una misión de reconocimiento alrededor de La Villa mientras recogía hierbas medicinales encontró a BlackWolf. Königin, tras observar el combate entre él y el experimento 732317 se dio cuenta de la gran capacidad de aguante que el cuerpo del muchacho mostraba. Por ello, lo trasladó a La Villa y lo convirtió (amen de en un cualificado ninja) en su sujeto de experimentos favorito.

Desde entonces BlackWolf y Königin forman el equipo más equilibrado del lugar, ya que mientras él es capaz de llevar su cuerpo hasta el límite, ella puede (mediante técnicas a veces no del todo ortodoxas) hacer que se recupere en un tiempo record. Por esto último son los encargados de las misiones más arriesgadas que se reciben en La Villa del Cochino (como asaltar los comercios el primer día de rebajas y luchar con ancianas armadas con mortíferos bastones y taca-tacas).


PD: Debo agradecer a BlackWolf su gran ayuda, ya que actualmente ando algo falta de ideas y motivación y él me ha dado un gran empujoncito para poder tener lista mi historia. Gracias ^^.

Königin

4 gruñidos:

Alicia dijo...

Pues te ha quedado perfecta!
Eso si, a ver si haceis un cursillo para luchar contra las ancianas esas, yo temo sobre todo a las de los paraguas gigantes.

BlackWolf dijo...

Muy chula la historia Köni, te has lucido. (me he pertido con lo de Beakman XDDD)

Lord Macadamia dijo...

Te ha quedado tela de bien jeje Me encanta como habeis combinado las historias de vosotros tres

sawako dijo...

Jajajaja menuda imaginación tenéis de verdad!!! Jajaja me ha encantado la parte del secuestro y rescate. Jajaja cuidao retrasarlo porque era fin de semana... Jajaja

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