jueves, 23 de septiembre de 2010

Historias de La Villa. Capítulo II

CAPÍTULO II
La mayor historia jamás contada (o tal vez no)

Hace mucho tiempo, en una galaxia un Reino no tan lejano servía como Capitán de la guardia personal a la Reina de Hispalis, la cual me solía asignar ''misiones diplomáticas'' que ella misma solía denominar como ''negociaciones agresivas''.

Al regresar de una de dichas misiones, vi como mi amigo y compañero BlackWolf (en aquella época aun no se llamaba así) abandonaba la ciudadela. Al preguntarle por los motivos de dicha conducta, él respondió:

Es hora de que me marche, oh mi querido amigo,

por el bien de TU reina, y también por el mío

su corazón como mi orgullo han salido heridos.

Despiadada y desmedida es TU reina, y te digo

que desde ahora escogeré mi propio camino''.

Extrañado ante su respuesta, me dirigí al palacio a pedirle explicaciones a Mi Señora, la cual me contestó en una audiencia: ''Ese maldito infiel se merece no menos que la horca por incumplir el deber para con su Reina, no volváis a mencionar su nombre en mi presencia''.

Desconcertado por esa contestación decidí encontrar a mi amigo y preguntarle por qué la Reina había dicho tales cosas sobre un siervo tan ferviente de nuestra Reina como ha sido siempre él.

Tras sobornar a varios criados ciegos con botones, descubrí que iba a abandonar el Reino por el puente que cruza el río en dirección sur-suroeste al anochecer. Así que sin pensarlo dos veces salí en pos de él.

Guiado por el sonido de aceros entrechocándose, lo vislumbré en la noche batiéndose en duelo con un encapuchado con un manto bermellón, el cual se daba buena maña pues aun no había recibido ninguna herida. Se atacaban sin piedad y sin descanso, intentando atravesar la defensa del contrario. Pero llegado un momento del duelo, mi amigo lanzó su capa a la cara del encapuchado (arte que perfeccionó huyendo cuando joven de no pocos cobradores) y consiguió cortarle un brazo al mismo tiempo que, luchando por su vida y demostrando que estaba tan curtido como mi compañero, el encapuchado le asestó una estocada en el hombro y le empujó hacia el borde del puente y haciéndole caer por el mismo, más mi amigo, con un solo brazo (y cagándose en todo lo que se meneaba) lanzó un último tajo al encapuchado que la sajo desde la cintura hasta el hombro.

Rápidamente me hice con un corcel y galopé un par de horas en busca de mi amigo, hasta que me di cuenta de que estaba yendo contracorriente y tras dar la vuelta y 3 días buscando y no encontrar rastro alguno, decidí darle por muerto muy a mi pesar.

Al llegar al Reino di la noticia de su muerte, y aunque en el vulgo no se hablaba de otra cosa que la lamentable muerte a la Reina no pareció importarle demasiado.

Los años siguientes me los pasé recordando nuestros años juntos entrenando para ser miembros de la GUARDIA y las pequeñas travesuras que hacíamos, tales como coger palos e irnos a golpear gallinas (la parte mala es que cuando llevábamos varias gallinas apaleadas, empezaban a salir de dios sabe donde millones y millones de gallinas para atacarnos), sacar los clavos de las ruedas de los carruajes, robar peces de la pescadería esconderlos dentro de cojines y meterlos en alguna casa o incluso en palacio, escondernos y emboscar algunos conejos para pegarles bocaos en el lomo… ná, lo típico.

Pasaron varios años hasta que un día vi entrar a una figura vestida de negro por una de las puertas de la ciudadela. Llevaba la cara tapada por una tela negra y no pude reconocerle. Al darle el alto una sonrisa se atisbó bajo la capucha, hasta que me habló: ''Por ti es por quien he vuelto viejo amigo, hay un lugar que te necesita, como a todos los que llegamos allí, de una manera o de otra. Y esta vez es tu turno de ingresar”

¡¡TIO!! Quiero decir… ¡¡VUESA MERCED!! Vos sois…”

Pero no me dejó continuar, pues me dijo:

BlackWolf, ahora me llamo BlackWolf”

Eso es de tierras bárbaras, ¿no? ¿qué le ha pasado a vuestro antiguo nombre?”

Que no molaba… quiero decir… que no resultaba tan apropiado como el de ahora”

Las siguientes horas nos las pasamos hablando de temas de suma importancia, como Warhammer 40.000 y Monster Hunter. Después me contó lo que le pasó después de su caída al río y me dijo que me fuera de allí con él, no sin antes darle una lección a la Reina. Y allá que fuimos con nuestras espadas, nuestras armaduras (aunque BlackWolf usaba una mucho más ligera ahora… pfff, menuda porquería de armadura), la wii y varios mandos para pegarle una paliza al Mario Kart a la reina.

Después de consumar nuestra venganza nos marchamos dejando atrás ese Reino no tan lejano y nos encaminamos al puente donde lo vi caer años atrás, y donde nos estaba esperando otra figura de negro y con el rostro cubierto.

De pronto entre los dos me crujieron vivo y me llevaron a rastras (esto lo supe al despertar ya que tenia la armadura arañada del camino) hasta un lugar que no había visto antes lleno de gente de negro con el rostro cubierto. Al mirarme en un espejo me di cuenta que yo iba vestido igual.

Había llegado a La Villa Oculta Del Cochino...

PD: Aún les tengo guardada a BlackWolf y a Königin (si, era ella) la paliza que me dieron los muy cabrones.


Belzelga

3 gruñidos:

Anónimo dijo...

ke grandeeeeeeeeeeeeeeeeee

es genial! XD

ya estais tardando en subir las demas!

posdata, soy hohen XD
perdon por no comentar pero sigo todos los post, comento pokisimo (por no decir nada de nada) porke no tengo internet y cuando voy a casa un amigo entro de eskakilleo asi rapidito pa ponerme al dia

por cierto congratuleichon por el año!

Alicia dijo...

En mi pueblo hay una leyenda de unos misteriosos conejos con una marca ovalada, medio rabiosos y locos... ahora entiendo todo!!! XD

BlackWolf dijo...

Para que luego digan que en La VIlla no se aprende nada...

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