miércoles, 27 de enero de 2010

Cuentos populares: Caperucita Roja

Después de algún tiempo, retomo la sección que todos estabais esperando (algunos al menos... está bien, sólo yo). Hoy el cuento que nos ocupa es:

Caperucita Roja

Érase una vez, en una bonita aldea de Almuñécar del Torrejón, ciudad del amor, vivía una pequeña niñita muy linda y muy querida por todos menos por los que no la querían. Como su padre se paseaba por el pueblo únicamente ataviado con una caperuza de color rojo (y tenía un morbazo que te cagas), pronto a la niña la empezaron a llamar Caperucita roja.
Un día la madre había hecho más estofado de deliciosa pechuga de grillo y panceta de murciélago de la cuenta y decidió mandarle un poco a su suegra a ver si la diñaba de una buena vez, conque llamó a Caperucita, se lo preparó todo en una preciosa canastilla de mimbre y proveyéndole dinero para el autobús, la avisó:
Caperucita, has de llevar esta cesta a tu abuela en el acto y no te quedes mucho tiempo allí que se te puede pegar el olor a vieja. No te entretengas a hablar con ningún extraño y si algún señor quiere darte droga, no la pruebes y tráetela aquí en seguida que yo me encargaré de ella.
Como gustes, madre —contestó la siempre obediente Caperucita.
La fuerza de la costumbre hizo que Caperucita tan pronto salió de casa, se dirigiera al estanco y luego al bingo y una vez húbose gastado el dinero que su madre tuvo a bien darle con el fin de que tomase el autobús y sólo le quedaba para apostar la mitad del con
tenido de la cestita, de pronto recordó lo que le había encomendado su mamá y abandonó rápidamente el recinto.
Sin dinero para el autobús, no le quedaba otra alternativa que ir andando, y como la abuelita se había negado en redondo a trasladarse a una residencia, habría de cruzar todo el bosque hasta llegar a la morada de la anciana. No obstante, a Caperucita no le daba miedo, puesto que en el bosque vería a sus amiguitos: las mariposas, las flores, las ardillitas, los yonkis y contrabandistas.
Caperucita comenzó a atravesar el bosque sin mayor complicación de la que podía darle su pierna ortopédica, brincando alegremente entre los arbustos, flores y diversos desperdicios y piezas oxidadas de electrodomésticos. Fue entonces cuando un lobo hecho un dandi apareció a su paso, lobo que era pariente del lobo del cuento de Los tres cerditos, que publicaré junto a los demás en el libro que pondré a la venta en breve por un módico precio (módico significa caro, ¿no?):
¿Adónde vas tan sola, niñita?dijo el lobo con una voz de camionero seductor.
Voy a casa de mi abuelita, que está al fondo del bosque, al lado del árbol Deku y la gran secuoya que hay junto al canal donde hicieron hace dos meses la feria de la madera. Mira, ¿ves este mapa? Aquí está señalado. Quédatelo, he ido un millón de veces y conozco el camino de sobra. Por allí hay un atajo, yo iré por el caminillo largo y estaré un rato cogiendo cardos borriqueros para mi abuela, que son sus preferidos, que mi madre me ha dicho algo de que me entretenga. Tómalo, hombre, es para ti, en serio le respondió brevemente Caperucita.
En su hogar, la abuelita estaba esperando metida en la cama viendo cierta cadena que todos sabéis pero no diré porque no me pagan. El lobo se apresuró por el camino del canal surgiendo como una exhalación ante la puerta de la abuelita sin saber muy bien por qué estaba allí. Llamó a la puerta unas cincuenta veces sin obtener respuesta y al cabo de un tiempo, preocupado, decidió deslizarse por la ventana para saber si la pobre mujer estaba bien.
Pero no lo estaba, la mujer no pudo soportar la presión de su braga faja y pereció ante el televisor. Sin que le diera tiempo a reaccionar tanto al lobo como a la abuela, Caperucita ya estaba apostada cabe la puerta haciendo sonar el timbre.
El lobo, para no dar un disgusto a la pobre criatura, desnudó el cadáver de la anciana, lo arrojó al suelo, se embutió como pudo en su camisón de la talla 32 y se introdujo en la húmeda cama. Caperucita usó su juego de llaves maestras y penetró en la casa:
¿Abuelita?
Estoy aquí, querida.
Le traigo unos cardos y unos tupperwares.
Gracias, mi niña. Hala, ya te puedes ir, que tengo mucha faena.
Abuelita, abuelita, ¿por qué tiene los ojos tan grandes, las orejas tan grandes y peludas, los dientes tan largos, corbata y, lo que más me inquieta, qué hace un cadáver junto a la cama?
¿Acaso insinúas que soy un lobo haciéndome pasar por tu abuela? ¡Vete ya, leñe!
Disculpe, abuelita. Me voy ahora mismo. Pero déjeme que antes le quite un trozo de ciervo que tiene usted entre los dientes.
El lobo abrió sus fauces para permitir que Caperucita le acicalara los dientes y justo en aquel momento entró por la destrozada puerta un leñador que resultó ser el amante de la abuelita:
¿Pero qué demonios…? ¿Qué rayos hace aquí este lobo? ¡Deja a esa pequeña, bestia! vociferó el campesino esgrimiendo violentamente su machado ¡Petunia, mi amor! ¿Qué te han hecho? dijo el leñador agitando el cadáver sin vida, desnudo y muerto de la abuelita contra su cara. Acto seguido, rajó al lobo de arriba abajo dejando hecho trizas el traje que le habían regalado sus hijos ese mismo día por su cumpleaños y causándole a Caperucita un trauma psíquico del que no se recuperaría jamás.
Al cabo de un momento, apareció el leñador por el pueblo con el cadáver del lobo, el de la abuela y Caperucita muerta de miedo, uno en cada brazo y dejó a la niñita en su casa mientras la muchedumbre aplaudía su heroica hazaña y marchó con el lobo y la abuela muertos donde jamás se supo más de ellos.


FIN

Moraleja: nunca vayas a visitar a tus mayores y con la pechuga de grillo os sale un estofado que da gloria.





"Cama arriba, cama abajo."

9 gruñidos:

Sayuri dijo...

XDDDDDDDDDD, me encanta lo de la cadena "secreta" algún día seremos capaces de descifrar cual es.

Lady Lucy!! dijo...

Aaayyyy si nuestras juventudes enriquecieran sus sueños con estos grandes cuentos populares...entonces seguro que estarían mejor educados...XDDDDDD

Fernando dijo...

y lo que mas me inquieta, que hace un cadaver junto a la cama? jajajaja (soy nando)

Pumukiu dijo...

Por lo visto nadie se ha dado cuenta del mensaje subliminal. XD

Sayuri dijo...

De lo que nadie ha dicho nada es de los preciosos cerdítos ninjas y churikens que hemos puesto por toda La Villa...los he dibujado yo ¬¬ Pumukiu hizo todo lo demás, pero eso es lo de menos. XD

Pumukiu dijo...

Conque lo que yo hago es lo de menos, ¿eh? ¬¬
¡Pues ya estás aprendiendo HTML!

Sayuri dijo...

Es verdad, lo estoy aprendiendito y lo sabes XD.

Königin dijo...

A mi me parte el corazon el cerdito ese que llora... no puedo mirarlo...

Por cierto son shurikens? yo creia que eran molinillos de viento ... xDDD

Felipe dijo...

xDD Cadena autonomica que no te paga... jiji

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